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Sofia, 38 AÑOS, PROFESORA EN EL CAMPO

Mi cambio de vida de una ciudad grande al campo. 


¿Qué es lo que motivó el cambio? Siempre he vivido en ciudades grandes y siempre me ha gustado. Actividades multiculturales accesibles, un mundo en ebullición, una vida rítmica. Sin embargo, cuando me convertí en madre, rápidamente de di cuenta de algunas cosas: mis hijos no tenían suficiente espacio para jugar, mi balcón se había vuelto un poco pequeño para contener todas las flores que yo quería… Sentía una falta de naturaleza, una falta de oxígeno. Y un día, vi que una pequeña ciudad estaba buscando una profesora para el comienzo del próximo año. Así que me decidí a intentarlo. 


¿Cómo es tu vida a día de hoy? Ahora tengo una casa grande, rodeada de un jardín tan espacioso que tenemos en mente traernos un par de ovejas para que cuiden del jardín. Me gusta ser profesora aquí tanto como me gustaba serlo en la ciudad. La vida de mi familia ha cambiado por completo: mis hijos no se ponen casi nunca enfermos y hemos descubierto las alegrías que proporciona vivir en la naturaleza, de estar rodeados de árboles y plantas. 


¿Algún consejo? Cuando has vivido siempre en la ciudad, no es fácil hacer las maletas y mudarse al campo. Nos pusimos de acuerdo en que nos pondríamos un año de prueba y, si no funcionaba, nos iríamos de vuelta a la ciudad. A día de hoy, nos preguntamos cómo hemos sido capaces de vivir tanto tiempo entre cemento y polución. Nuestra calidad de vida es mucho mejor aquí y sólo tardamos media hora de viaje en coche en ir a la ciudad y disfrutar de las actividades culturales que ofrece. Para mí, la vida en el campo ha sido increíblemente gratificante. 

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